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NOTAS DEL PASTOR
Notas para Domingo, 10 de Julio de 2016
Rut 1

El Espíritu de Elimelec

 1 Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos. 2 El nombre de aquel varón era Elimelec, y el de su mujer, Noemí; y los nombres de sus hijos eran Mahlón y Quelión, efrateos de Belén de Judá. Llegaron, pues, a los campos de Moab, y se quedaron allí. 3 Y murió Elimelec, marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos,

El Tiempo Actual:

1Aconteció en los días que gobernaban los jueces,”

Jueces 21:25 En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le parecía.

Era una época muy parecida a la nuestra.

Todos hacían lo que a ellos les pareciera bien.

El refrán de la época: “Que su conciencia sea su guía.”

Lo que sintieron, lo hacían.

            No buscaban hacer la voluntad de Dios, ni consultaban con Él acerca de sus decisiones. 

No consideraron, de antemano, el impacto de sus acciones y decisiones. 

Es en medio de este tipo de ambiente cuando uno tiende a tomar decisiones malas.

Decisiones Malas:

Nuestra historia bíblica inicia con un hombre que vivía en la Tierra Prometida, en la Tierra del Pacto de Dios con Israel.

Las circunstancias se le volvieron difíciles y él sintió que era necesario, bajo estas condiciones, siendo la cabeza, el hombre, el fuerte, el macho:  tomar las riendas de la vida de su familia y hacer algo para corregir y mejorar su situación crítica.

Su decisión llevó a la familia a una solución humana.

En vez de quedarse dentro de los límites de las fronteras de su herencia divina, la Voluntad de Dios para los Israelitas, este hombre empezó a investigar soluciones fuera de la voluntad de Dios.

Salió él, con su familia de Belén (Casa de Pan) para buscar pan al extranjero.

Fueron al territorio de Moab, un territorio pagano y totalmente separado de Dios.

Moab representa al mundo.  Elimelec, entonces, buscó por las soluciones de sus problemas en el campo ajeno.

Elimelec, cuyo nombre significa, “El Señor es Rey,” tomó una decisión muy contraria al significado de su propio nombre.

Él reaccionó sin permitir al Señor ser el verdadero Rey de su vida.

Hay muchos, como Elimelec, que confiesan que El Señor Jesucristo es el Rey de su vida, pero a la vez, usan el razonamiento y la lógica humana, en vez de buscar la voluntad de Dios.

Tomó sus propios planes y estrategias, en el lugar de permitir a Dios resolver el problema a Su tiempo, y a su manera.

Es importante hacer planes, pero debemos dar a nuestro Rey el derecho de cancelar y cambiar nuestros planes.

¿De qué estaba escapando Elimelec?

  • ¿Del hambre?
  • ¿No estaba Elimelec tratando de mejorar la condición de su familia?

Humanamente hablando, su decisión parecía muy sabia.

Dice el refrán, “Cuando la circunstancia se pone difícil, el mejor plan es huir.”

El problema con esa mentalidad es que, no estamos dando a Dios la oportunidad de resolver el problema en medio de la crisis.

Dios nos ha comprometido suplir nuestras necesidades en medio de nuestra crisis.

Concerniente de Nosotros:

Tal vez nunca vamos a sufrir una escasez de comida. 

Tal vez el hambre por la comida, nunca lo vamos a experimentar.

Pero hay otros tipos de hambre:

  • Hambre de ser aceptado por otros.
  • Hambre por tener satisfacción vocacional
  • Hambre por el Reconocimiento.
  • Hambre por la Prosperidad.
  • Hambre materialista.
  • Hambre de Seguridad del Futuro.

Hay varios tipos de Hambre que la sociedad impone sobre nosotros tales como,
…El hambre de la carne que codicia por intimidad física afuera del matrimonio.

“Porque no puedo satisfacerme dentro de los límites que impone Dios, entonces voy a explorar lo que tiene el mundo.”

Un traslado a Moab sería como…

  • Tratar de satisfacer nuestra hambre según el sistema del mundo.
  • ¿Tiene problemas en su matrimonio?  ¿Por qué no salir a buscar a otra?
  • ¿Tiene problemas relacionarse con la gente de la iglesia? Voy a huirme lejos de aquí para esconderme y así solucionarme de mis heridas.”
  • “Mi esposo(a) no me satisface, entonces voy a investigar lo que tiene el mundo.”
  • “Soy Soltero(a) y es obvio que Dios no me va a traer alguien con quien yo podría casar.  Voy a aceptar lo que venga, sea cristiano o no, pagano o de otra religión, materialista, o alguien que falta un buen carácter; tengo que casarme con alguien.”

Eso es buscar solución en Moab.

Un Corazón muy intranquilo no permite a Dios resolver la circunstancia a Su Tiempo.

Tiene la costumbre tomar decisiones muy prematuramente.  Le falta paciencia.

Hay un Espíritu de Elimelec en cada uno de nosotros.

¿Y qué de las víctimas de las decisiones malas?

Hombres, muy cabezones y sin flexibilidad, siempre toman decisiones que impactan negativamente a su familia.

Afuera de la voluntad de Dios, Elimelec muere.

Eso es normal cuando uno está fuera de la voluntad de Dios.

Nunca vuelve Elimelec a “la Casa de Pan”.

Ahora, su propia familia, que él querría proteger, son las víctimas de su decisión mala.

¿Quién va a cuidar a su esposa que ahora es viuda?

¿Quién va a cuidar a sus hijos que ahora son huérfanos?”

Estaban viviendo en una tierra extranjera, y sus hijos se adaptaron a la cultura nueva y se casaron con mujeres paganas.

¿Qué más esperan de una decisión humanista?

4 los cuales tomaron para sí mujeres moabitas; el nombre de una era Orfa, y el nombre de la otra, Rut; y habitaron allí unos diez años. 5 Y murieron también los dos, Mahlón y Quelión, quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido.

Las decisiones malas provocan a su familia tomar más decisiones malas.

Elimelec originalmente decidió, “Voy a pasar al otro lado para probar el pan extranjero.”

Elimelec salió para probar pan extranjero, pero su prueba se convirtió en un estilo de dieta y vida.

Cuando salimos de nuestra “casa de pan” cultivamos un paladar y gusto por el pan que no debemos probar.

Pero, afuera de las fronteras de Dios viene la muerte.

Los dos hijos de Elimelec fueron imprudentes también.

Después de la muerte de Elimelec, se quedaron en Moab por 10 años.

Ya había pasado la escasez en Israel, pero se quedaron en Moab.  Podían haber regresado a Belén.

Elimelec perseguía un arco iris, pero a la vez perdió la herencia.

Es obvio que los dos hijos no querían volver a Israel, a su debida “Casa de Pan.”

  • Se acostumbraron a vivir en tierra ajena.
  • Se acostumbraron al sistema mundano.
  • No solamente Elimelec perdió la vida, sino sus hijos también murieron en la tierra extranjera.

Noemí, la Víctima:

A pesar de que Noemí, la mamá de los dos hijos, quería volver a su tierra natal, para vivir adentro de los límites del Pacto de Dios con Israel, ella no pudo hasta 10 años después de la muerte de su esposo cuando otra tragedia le pegó duro; la muerte de sus dos hijos.

“…quedando así la mujer desamparada de sus dos hijos y de su marido.

Noemí tuvo que sufrir tres tragedias, para volver a su razón y regresar a su tierra donde tendría que haber estado desde el principio.

Parece que Noemí, al principio, no estaba de acuerdo con el traslado de su familia a Moab.

Ella fue a Moab para apoyar a su esposo.

¿Estaba Dios castigándola?  ¡NO!!!! ¡En ninguna manera!

Ella fue víctima de las decisiones de su esposo.

Esa es la verdad dura para los que se actúan afuera de las fronteras de Dios.

Usted sale, Usted muere.

Pobrecita, esa viuda Noemí.

Aunque su corazón estaba adentro de las fronteras de Israel, ella fue víctima de la desobediencia de su marido, y aunque él había muerto hace 10 años ella seguía sufriendo.

Su marido había llevado a su familia a Moab pensando que iba a ganarlo todo, pero lo que le ocurrió fue todo lo contrario, perdieron todo.

Ahora Noemí perdió su esposo, el papá de sus hijos, y después perdió los dos hijos también.

Para tener redención, lo que se requiere, es volver a la tierra del pacto de Dios:

Para tener redención de su situación, Noemí tuvo que decidir regresar a su tierra natal.

Ella reconocía que ya no había nada más para ella en Moab.

6  Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab; porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan. 7 Salió, pues, del lugar donde había estado, y con ella sus dos nueras, y comenzaron a caminar para volverse a la tierra de Judá. 8 Y Noemí dijo a sus dos nueras: Andad, volveos cada una a la casa de su madre; Jehová haga con vosotras misericordia, como la habéis hecho con los muertos y conmigo. 9 Os conceda Jehová que halléis descanso, cada una en casa de su marido. Luego las besó, y ellas alzaron su voz y lloraron, 10 y le dijeron: Ciertamente nosotras iremos contigo a tu pueblo.

Noemí nunca halló descanso en Moab, pero ella lo quería por sus nueras.

Desde la tierra de su cautiverio, Noemí oyó que Jehová había visitado a su pueblo.

Una decisión mala, contrarrestada por una buena decisión.

Naomi razona en sí.
“Vuelvo para someterme bajo esa cobertura que tenía antes.”

“Mi marido hizo un gran mal, y ahora tengo libertad para seguir el deseo de mi corazón, para volver donde yo estaba desde el principio.  Vuelvo a mi “casa de pan.”  Yo pertenezco allí.”

Ella había perdido todo, y ahora está muy quebrantada.  No gozaba de descanso en su alma.

  • Ella perdió su dignidad.
  • Ella perdió su estabilidad emocional, estaba quebrantada.
  • Ella perdió su estatus social, era una doña nadie ahora.
  • Ella perdió todos sus bienes personales.
  • Estaba en quiebra total. 

Ella les da su espalda a todos los fracasos de su marido y se dirige hacia el favor de Dios.

Es interesante notar que Noemí se culpa a si misma por el dolor que ella siente y también por el dolor en la vida de sus nueras.

Así son las víctimas.

Escuchen su dolor:

11 Y Noemí respondió: Volveos, hijas mías; ¿para qué habéis de ir conmigo? ¿Tengo yo más hijos en el vientre, que puedan ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas mías, e idos; porque yo ya soy vieja para tener marido. Y aunque dijese: Esperanza tengo, y esta noche estuviese con marido, y aun diese a luz hijos, 13 ¿habíais vosotras de esperarlos hasta que fuesen grandes? ¿Habíais de quedaros sin casar por amor a ellos? No, hijas mías; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí.

¿Pueden oír su completa pérdida de esperanza?

¿Pueden oír a ella echando la culpa sobre si misma?

Ella piensa que todo lo que había recibido era castigo justo de parte de Dios. 

            la mano de Jehová ha salido contra mí.”

Ella no quería contaminar más a sus nueras.  “Lejos de mí, traigo mala suerte para vosotras, mis nueras.”

No, hijas mías; que mayor amargura tengo yo que vosotras, pues la mano de Jehová ha salido contra mí. “

Con gracia, Noemí suelta a sus dos nueras para que ellas tengan la libertad para hacer lo que sea necesaria para tener una vida normal.

  • “Pueden tener un inicio nuevo.”
  • “Pueden casarse y tener su propia casa y familia.”

14 Y ellas alzaron otra vez su voz y lloraron; y Orfa besó a su suegra, mas Rut se quedó con ella. 15 Y Noemí dijo: He aquí tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a sus dioses; vuélvete tú tras ella.

Aquí, Orfa sale de las páginas de las Sagradas Escrituras.

Llegamos ahora a un punto céntrico en nuestra historia.

El camino a la restauración no es un camino de soledad:

“…más Rut se quedó con ella.”

Rut reconocía la integridad de Noemí.

Rut miraba a una víctima dolida por las tristezas que ella no había producido.

Para Rut, Noemí era una mejor mamá que su propia madre.

Había un lazo entre ellas que no se podía deshacer.

La diferencia de edad entre ellas no tenía ninguna influencia en su relación, una con la otra.

16 Respondió Rut: No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios. 17 Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada; así me haga Jehová, y aun me añada, que sólo la muerte hará separación entre nosotras dos.

Es obvio que Noemí le había testificado a Rut algo acerca de Jehová, el Dios de Israel.

Esta era la parte principal del compromiso de Rut con Noemí.

Para Rut no existía esperanza de casarse nuevamente.

En Israel, ¿quién iba a casarse con una extranjera?

Muy lejos del conocimiento de Rut, Dios tenía grandes planes para con ella.

Mucho más de lo que ella podría imaginar.

18 Y viendo Noemí que estaba tan resuelta a ir con ella, no dijo más.

Noemí vio la determinación que tenía su nuera y decidió dejarla acompañarla.

Un Gran Compromiso:

Fue una decisión enorme para Rut.

No había ninguna garantía para ella en el futuro.

  • Nada le esperaba en Israel.  Era tierra extranjera para ella.
  • No tenía propiedad, ni herencia.
  • Ninguna provisión para ella.
  • Ningún joven interesado en casarse con ella.
  • Sin hijos el resto de su vida.
  • No tenía amigas, sola una viuda amargada.
  • Orfa se había ido.
  • Sin familia propia.

Su decisión sólo tenía que ver con su compromiso con Noemí y con su Dios.

Todo lo que ella sabía acerca de Jehová, el Dios de Israel, era lo que Noemí le había contado.

  • Era un Dios Poderoso
  • Era un Dios Santo
  • Era un Dios que rescataba a su pueblo durante tiempos difíciles.
  • Era un Dios Misericordioso.
  • Era un Dios que se preocupaba por extranjeros como ella.

            “Quiero que ese Dios sea mi Dios.”
            “Quiero vivir en la tierra donde Él vive.”
            “Si tú vas allá, Noemí, me voy contigo.”

Aferrándose, Rut con su suegra:   las dos mujeres, profundamente heridas, desamparadas, y abandonadas, empezaron su largo camino hacia la restauración.

Para ser restaurada, Noemí tuvo que regresar por el mismo camino por el cual había caminado cuando salió ella con su esposo y dos hijos. 

Tuvo que re-vivir paso a paso el camino que les habían llevado a la muerte y destrucción, lejos de la “Casa del pan.” 

Miren Como Jehová va a cuidar de estas dos mujeres.

19 Anduvieron, pues, ellas dos hasta que llegaron a Belén; y aconteció que habiendo entrado en Belén, toda la ciudad se conmovió por causa de ellas, y decían: ¿No es ésta Noemí?

Cuando llegaron a Belén, “Casa del Pan” la gente casi no reconocieron a Noemí.

Tal vez ella se había envejecida por razón de tantos años de vida afuera de la voluntad de Dios.

Amigas viejas y familiares preguntaban:  ¿No es ésta Noemí?

20 Y ella les respondía: No me llaméis Noemí, {Esto es, [Placentera.]} sino llamadme Mara; {Esto es, [Amarga.]} porque en grande amargura me ha puesto el Todopoderoso. 21 Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías. ¿Por qué me llamaréis Noemí, ya que Jehová ha dado testimonio contra mí, y el Todopoderoso me ha afligido?

¿Pueden ver la actitud de víctima que tenía Noemí?

¿Pueden ver las veces que ella dice, “me, me, me, me?”

Estaba tan amargada que ella pensaba que Jehová no la quería bendecir.

Ella sentía que Dios le estaba castigando.

¿Piensan ustedes que Dios estaba castigando a una viuda herida?

            ¡De ninguna manera!

Ella era Víctima de decisiones sin consultar a Dios lo que era Su voluntad.

Ninguna parte de su sufrimiento era la voluntad de Dios.

Al contrario, Dios tenía guardado muchas bendiciones para esas dos mujeres ya que ellas habían caminado por el camino de restauración.

Dios le iba a cambiar su amargura por una vida placentera.

Dios le estaba regalando a Noemí y a Rut un Futuro Nuevo.

Dios les estaba dando un nuevo tiempo en un nuevo lugar.

“Yo me fui llena, pero Jehová me ha vuelto con las manos vacías.”

Sus manos no estaban vacías.

Ella regresó con un tesoro grande.

Ella regresó con Rut.  Una Amiga para siempre.

Más tarde Noemí confesó que Rut había llegado a tener más valor que siete hijos.

Ahora, Naomi es obsesionada con autocompasión.

Pero ahora, ella está, otra vez en el lugar donde Dios la podría bendecir.

22 Así volvió Noemí, y Rut la moabita su nuera con ella; volvió de los campos de Moab, y llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.

            “llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.

No al final, sino al comienzo.  Vienen muchos días de bendición para ellas.

Conclusión:

Arrepentimiento:  Hacer una vuelta en U.  Volver a la voluntad de Dios.

Usted está en una intersección. 

Es la intersección de decisión.

En nuestra historia, tenemos tres mujeres en la misma intersección de decisión. (Noemí, Orfa y Rut)

Pero tenemos dos decisiones opuestas.

En esa intersección Orfa escogió volver a Moab. 

En la misma intersección, Rut escogió ir a un futuro inseguro, pero con el Dios de Noemí encargado.

Dios quiere volverle su Futuro.

Dios quiere darle un nuevo tiempo en un nuevo lugar.

 
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